domingo, 21 de agosto de 2016

Actividad 1: Producto del foro de construcción del conocimiento U.2

Algunos reveces y una gran victoria (1920 – 1938)
EL 21 de mayo de 1920, el presidente Venustiano Carranza fue asesinado cuando pretendía llegar con al puerto de Veracruz para organizar, desde ahí, la resistencia contra la sublevación de un grupo de sonorenses por imponer en la presidencia al general Álvaro Obregón. La historiografía considera al año de 1920 como fin de la etapa armada de la Revolución Mexicana y el principio de la institucionalización del nuevo régimen, un proceso bastante accidentado que culminó con la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940).
La muerte de Venustiano Carranza, dio paso a una nueva forma de controlar al país a base de del institucionalismo. La revolución propició el nacionalismo en la relación de México con los países que dominaban la producción petrolera: Estados Unidos y Gran Bretaña. El presidente Lázaro Cárdenas reorganizó la política en el país para unificar a todas las clases y poder brindar un sostén sólido que pudiera hacer frente a los intereses extranjeros (estadounidenses, de reino unido y anglo-holandeses). Dando así con la creación, en 1929, de un gran partido político que aglutinó a los grupos revolucionarios, la profesionalización del ejército y la formación de grandes centrales campesinas y obreras de carácter nacional leales a la figura presidencial.
La caída en el precio de petróleo crudo a nivel mundial coincidió en México con la baja de la producción en los campos petroleros. Esta caída de producción se debió a la sobreexplotación de los campos petroleros. Por lo que la perforación de pozos de exploración aumento entre 1921-1926, pero ningún hallazgo sustituyo a la perdida de rendimiento en la “Faja de Oro”. Al iniciarse los años 30 se hizo un nuevo hallazgo en Veracruz: “Poza rica” aumentando nuevamente la producción.
Una de las empresas nuevas que apareció en el período fue Petromex, S.A. La importancia de Petromex, creada en 1934 a iniciativa del gobierno del general Abelardo L. Rodríguez, radica en que fue una empresa de capital nacional público y privado, cuyo objetivo era usar los terrenos federales cercanos a los campos petroleros explotados por las empresas extranjeras, para dar al gobierno una participación directa en la producción de petróleo y para competir con las empresas extranjeras en el abasto del mercado interno y obligarlas a bajar el precio de sus productos.
En 1930 “El Aguila2 inicio la construcción de un oleoducto desde Palma Sola (Veracruz) hasta la refinería de Azcapotzalco (Ciudad de México) cuyo objetivo era abastecer el mercado interno. En el principio la actividad petrolera mexicana tenía como fin el abastecimiento interno de este, pero después de 1910 las intenciones pasaron a la exportación del combustible.
El 26 de diciembre de 1927, Calles suprimió la limitación temporal de los derechos confirmatorios a todas las empresas que hubieran iniciado trabajos de explotación petrolera antes de 1917. Las empresas petroleras quedaron inconformes con la nueva legislación, solo estarían conformes con la eliminación de los títulos “acto positivo” y “concesiones”.
Las empresas se vieron obligadas a cambiar sus títulos de propiedad por “concesiones”, pero jamás se terminó de hacer el cambio de registro de las propiedades. Esta situación se detuvo hasta que Lázaro Cárdenas asumió el poder en 1934 con su Plan Sexenal en el cual proponía una política nacionalista para salvar los terrenos petroleros que disputaban los países extranjeros. La Secretaria de Economía Nacional comenzó a elaborar una ley de expropiación de utilidad política, en febrero de 1935. El Congreso aprobó una ley que autorizaba al gobierno mexicano expropiar las propiedades privadas solo pagando su valor fiscal en un plazo de 10 años.
Por entonces acababa de surgir el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), el cual unió a más de 18 000 trabajadores., y se sumó al frente obrero que había formado la CTM en apoyo al gobierno. Dicho sindicato exigía varias demandas a las empresas extranjeras, a lo que el gobierno estadounidense protestó, lo que llevó a un punto muerto y surgió la amenaza de una huelga. El futuro de esta industria dependía del resultado de la lucha política en que se habían enfrascado empresas y gobierno.
A raíz de la decisión de la Suprema Corte del 12 de marzo, los representantes de las compañías petroleras ofrecieron cumplir con los términos económicos de la resolución de las autoridades del trabajo, pero siempre y cuando se modificaran los términos de la contratación del personal de confianza y se les dieran ciertas garantías para la política laboral futura. El 17 de marzo los trabajadores prácticamente detuvieron las actividades en la industria; al día siguiente, las autoridades declararon terminada la relación laboral entre las empresas petroleras y el STPRM, y el sindicato anunció entonces la huelga total a partir de la medianoche. Pese a todo, las empresas siguieron considerando que las autoridades mexicanas y el STPRM no estaban en capacidad de hacerse cargo directamente de las operaciones petroleras, y que tarde o temprano se llegaría a un arreglo. Sin embargo, el general Cárdenas se había preparado desde días atrás para una solución definitiva: la expropiación.
El presidente reunió a su gabinete el 18 de marzo y le informó su decisión de solucionar de raíz el añejo conflicto entre el régimen de la revolución y las empresas petroleras extranjeras. A las 21:45 horas de ese día, Lázaro Cárdenas firmó el acta de expropiación, y un cuarto de hora más tarde, dio lectura por la radio al decreto, cuya base legal fueron el artículo 27 constitucional y la ley de expropiación del 23 de noviembre de 1936.65 Según el mensaje presidencial, la expropiación por causa de utilidad pública de todos los bienes muebles e inmuebles de las 16 empresas petroleras que se habían negado a acatar el fallo de las cortes mexicanas era una medida necesaria para evitar que las decisiones de los más altos tribunales mexicanos fueran anuladas por la sola voluntad de una de las partes mediante el simple expediente de declararse insolvente. De no haberse tomado la decisión expropiatoria, la soberanía nacional hubiera quedado a merced de las maniobras del capital.
El 7 de junio de 1938, el gobierno estableció dos instituciones públicas para que se hicieran cargo del petróleo: PEMEX y la Distribuidora de Petróleos Mexicanos. Se mantenía la Administración General del Petróleo Nacional, que tenía un representante en cada uno de los consejos de directores de las dos empresas. Vicente Cortés Herrera fue el director de PEMEX y Jesús Silva Herzog el de la Distribuidora.La STPRM se adhirió a la organización copula recién creada: la confederación de trabajadores de México (CTM), uno de los puntales del gobierno cardenista.


Imagen 1. Mapa mental de la lectura “Algunos reveces y una gran victoria” (Elaboración propia)



La expropiación echa raíces (1938 – 1946)
El año de 1938 fue la cúspide de las reformas cardenistas; se dio lugar a la reforma del partido del Estado (PRM). Y tuvo cuatro sectores sobresalientes: el obrero, el campesino, el popular y el militar. El gobierno creo la Confederación Nacional Campesina (CTM), organización de campesinos que logro la alianza entre campesinos y el nuevo régimen. Sin embargo, ya no pudo el presidente usar este impresionante aparato político para llevar adelante su proyecto de reformas y asegurar su continuidad en el siguiente sexenio.
El 7 de junio de 1938 el gobierno estableció dos instituciones públicas para que se hicieran cargo del petróleo: PEMEX y la Distribuidora de Petróleos Mexicanos; la primera se encargaría de la producción y la segunda de la comercialización de los productos. El 8 de agosto de 1940 una orden presidencial centralizó toda la responsabilidad del manejo de la industria en manos de PEMEX.
La industrialización basada en la sustitución de importaciones fue el proyecto político que reemplazo al cardenismo. En este proyecto de industrialización se asignó al petróleo nacional proporcionar energía barata que el país necesitaba. La industria petrolera fue declarada de utilidad pública, por lo cual PEMEX adquirió la preferencia sobre el uso del suelo, la ley también señaló que podían explotar el petróleo dependencias o empresas gubernamentales, o particulares, pero siempre que fueran mexicanas. El primer problema de PEMEX fue encontrar la forma de colocar en el mercado externo parte de la producción que no se consumía internamente. Las empresas expropiadas declararon ilegal e ilegítima la acción del gobierno mexicano y rehusaron adquirir petróleo mexicano.
Al estallar la segunda Guerra Mundial en 1939 Estados Unidos se unió al conflicto mundial, apoyando a Inglaterra contra Alemania. Estados Unidos comenzó a requerir de los petróleos mexicanos ocasionando un conflicto entre México y Alemania. La industria petrolera en México pudo salir adelante a pesar de los problemas, y no por la exportación del combustible, sino por la baja de producción y un aumento en el consumo interno. PEMEX ofrecía sus productos en el mercado interno a un precio muy bajo, debido a los decretos para fijar el precio de los productos. Estos precios provocaron que el consumo fuese más grande por el beneficio a la economía, aunque no para PEMEX quien enfrentaba una crisis. El gobierno mexicano apoyo a PEMEX ante su crisis económica. Hasta 1946 PEMEX pago menos impuestos de lo que pagaban las empresas extranjeras a partir de 1934.
Los trabajadores dirigieron la transición de la industria petrolera de privada a pública. Pese a esto los dirigentes pensaban que ellos debían llevar la administración de la industria y lo propusieron al presidente (Cárdenas), pero el gobierno no cedió ante la petición, ya que la industria petrolera era de interés nacional. Por lo que Cárdenas tuvo que crear un concejo que representara a los obreros. La crisis petrolera tras la expropiación hizo imposible para PEMEX cumplir con las demandas de los trabajadores, lo que ocasionó un conflicto entre el sindicato y la empresa. Hubo paros y acusaciones mutuas, por lo que en 1939 Cárdenas intento reorganizar la industria, pero el STPRM se negó, debido a que el gobierno tenía intenciones de reducir el número de trabajadores que había aumentado casi el doble en un año.
En 1940 hubo otra disputa entre los administradores de PEMEX, debido a la idea de reducción de trabajadores y el incumplimiento de los términos en el laudo. Por lo que el presidente exigió la reducción del personal y se le diera a la directiva el control sobre los empleados. Los representantes de los trabajadores rechazaron la propuesta presidencial e idearon un proyecto donde no hubiera recorte de personal dando a los trabajadores el mandato de PEMEX.
En julio, la dirección presento a las autoridades una queja contra STPRM por el desorden económico que estos causaban, y en noviembre las empresas podían despedir al personal recién contratado. Cuando Cárdenas dejo la presidencia, los conflictos entre el sindicato y la empresa seguían; los paros continuaron y en 1941 el presidente Ávila Camacho envió a Poza Rica seguridad para el buen rendimiento de la industria. En 1942 se firmó el primer contrato colectivo.
Las negociaciones con el Grupo Sinclair no fueron fáciles, pero el 1o. de mayo de 1940 se anunció que las partes habían llegado a un arreglo: México entregarla a la empresa 8 000 000 de dólares en tres anualidades y petróleo crudo contabilizado a un precio menor que el del mercado internacional, hasta completar el equivalente a 20 000 000 de dólares. Poco tiempo después, se concertó otro arreglo en términos similares con un grupo de importancia secundaria, el de la City Services, pero que políticamente sirvió para que México reafirmara su posición ante el Departamento de Estado.
La resignación llegó por fin a la Standard: en octubre de 1943, esta empresa y otros intereses menores informaron a México su decisión de negociar el monto de la indemnización según el acuerdo de 1942. El arreglo se suscribió un mes más tarde: México se comprometió a pagarles, incluidos los intereses, 30 000 000 de dólares entre 1943 y 1947.44 Formalmente, el problema petrolero con los Estados Unidos quedó concluido, y las anualidades acordadas se cubrieron de la manera convenida.
Vincent Charles Illing, negociador británico, llegó a México en 1947 en cierto secreto y armado con estos cálculos: el valor de las instalaciones y todos los bienes en la superficie de "El Águila" era de 76 312 585 dólares y el del petróleo aún en el subsuelo, 310 260 000 dólares.47 Illing propuso en pago global de 257 000 000 de dólares y Antonio J. Bermúdez, director de PEMEX, le ofreció únicamente 43.9 millones. Sin embargo, rápidamente se llegó a una cifra que aceptaron las dos partes: 81 250 000 dólares a pagarse en 15 años, con 3% de interés que empezaría a correr desde la expropiación, lo que finalmente daría un gran total de 130 339 000 dólares. El acuerdo se firmó el 29 de agosto de 1947 y con él se cerró, al fin, el conflictivo ciclo de inversión extranjera directa en la industria petrolera mexicana.

En 1949 México firmó los primeros "contratos riesgo”. Estos eran acuerdos entre PEMEX y pequeñas empresas estadounidenses que explorarían y perforarían pozos en zonas previamente acordadas, y, si éstas eran productivas, PEMEX se encargaría de su explotación, pero otorgaría a la empresa una participación equivalente a 15 o 18% del valor del combustible. Se firmaron contratos con 16 empresas, pero sólo se llevaron a la práctica cuatro. PEMEX consiguió más adelante recursos externos, que no comprometieron su calidad de responsable único del desarrollo petrolero mexicano, y entre 1969 y 1970 pudo, sin mayores dificultades económicas o políticas, rescindir los contratos riesgo. Para entonces ya nadie pensaba en el regreso de los expropiados.


Imagen 2. Mapa mental de la lectura “La expropiación echa raíces” (Elaboración propia)

No hay comentarios:

Publicar un comentario